The Artist (Michael Hazanavicius, 2011)

Guiño al cine mudo y al ‘star system’ de Hollywood, a los grandes estudios y a la rápida evolución de géneros. Se aprovecha de los recursos actuales para devolvernos la magia de esta época dorada.

Sencilla, emotiva, pizpireta, para el gran público y el indie, para todos. Deja con ese gran sabor de boca de haber visto una buena película y encima entretenida. Porque la calidad no tiene que estar reñida con llegar a todos los públicos…como las del gran maestro Billy Wilder.

En definitiva, la película del año, gustos freaks (como los míos) aparte.